Bulbo de dientes aromáticos, imprescindible en la cocina y aliado de la huerta. Se planta en otoño y se cosecha a fin de primavera, y necesita pasar frío para formar bien la cabeza.
Calendario del año
Cómo cultivarlo
- Conseguí ajo-semilla sano, libre de virus (preferentemente certificado), de variedad adaptada a tu zona. Separá los dientes el mismo día o un día antes de plantar y descartá los chicos, dañados o con manchas.
- Preparé el suelo a 20-25 cm con compost maduro. Evitá estiércol fresco.
- Plantá en abril-junio (los de ciclo largo más temprano, hasta mayo; los coloridos y de climas fríos hasta junio), con la punta hacia arriba, a 4-5 cm de profundidad, 10 cm entre dientes y 30 cm entre filas.
- Cubrí con mulch de paja o pasto seco (3-5 cm). Regá ligero hasta que prenda y luego solo cuando haga falta: moderado y regular, sin encharcar.
- Sacá las malezas con cuidado; el ajo compite mal. Cortá las varas florales (las escapas) si aparecen en variedades de cuello duro para dirigir energía al bulbo; las escapas tiernas se comen.
- Dejá de regar unas 2-3 semanas antes de cosechar. Cosechá cuando el 30-50% de las hojas se ponen amarillas (noviembre-enero según zona) y curá 2-3 semanas.
Suelo
Suelto, bien drenado, fértil y con buen contenido de materia orgánica madura; pH 6 a 7. El exceso de humedad pudre los dientes.
En maceta
Se puede en macetas o cajones de 20 cm de profundidad, con 3 litros por diente (8 dientes en un cajón de 25 litros), con sustrato liviano y buen drenaje. Plantá en otoño y regá poco.
Cómo multiplicarlo
- Dientes: la forma habitual. Cada diente da una cabeza. Elegí los más grandes de bulbos sanos.
- Bulbillos aéreos (en variedades que forman escapa con bulbillos): dan cabezas pequeñas (redondos) en el primer año y bulbos chicos que se replantan el año siguiente.
- Importante: el ajo no se hace por semilla verdadera y arrastra virus año tras año. Renová la semilla cada 3-4 años con ajo-semilla certificado para sostener el rendimiento.
Buenas compañeras
Plagas y problemas
- Pudrición blanca (Sclerotium): amarillamiento y hongo blanco en la base. Se queda años en el suelo; rotá con otras familias y no repitas ajo ni cebolla por 4 años.
- Ácaro del ajo (eriófido): hojas retorcidas y bulbos arrugados. Usá semilla sana y cosechá y curá bien.
- Trips: manchas plateadas en hojas, en clima seco. Jabón potásico y riego regular.
- Roya y mildiu: manchas anaranjadas o grisáceas con humedad. Buena distancia, riego a pie y rotación.
Cosecha y uso
Está lista cuando el 30-50% de las hojas amarillea y se secan las inferiores. Arrancalo (no tires de las hojas: aflojá con horquilla) y curá en mazos colgados en lugar sombreado, seco y ventilado por 2-3 semanas, con hojas y raíces. Después limpialo, cortá raíces y recortá tallos o trencelo. Guardalo en lugar fresco, seco y oscuro (con 60-70% de humedad); se conserva de 6 a 10 meses según la variedad. No lo guardes en la heladera.
Consejos
- El frío es parte del proceso: plantarlo en otoño le da la vernalización que necesita para formar buenas cabezas.
- No plantes ajo de supermercado: suele venir de variedades no adaptadas, tratadas o con virus.
- Cortá las escapas (varas florales) cuando hagan un rulo: aumenta el tamaño del bulbo y son comestibles.
- Elegí dientes grandes: la cabeza final es proporcional al tamaño del diente plantado.
- Los ajos colorados y morados se conservan menos que los blancos; consumilos antes. El llamado ajo elefante es en realidad un puerro.